Escribir es mi pasión y nunca he dejado de hacerlo.
Con la publicación de mi primer libro, sufrí engaños por parte de varias editoriales. Sin embargo, hoy puedo soñar de nuevo.
Escribir no es un proceso sencillo. Requiere dedicación, investigación y sacrificio, entre otros aspectos. Cuando terminas una obra, sientes alegría y tristeza al mismo tiempo. La alegría surge porque has alcanzado la meta que te propusiste: terminar la historia. La tristeza, por otro lado, es consecuencia de la sensación de pérdida que te abruma al dejar de compartir momentos con los protagonistas que te han estado acompañando durante el transcurso de la escritura.
Así, tras meses o años de trabajo, el final de la historia se materializa y tu libro se convierte, en cierto modo, en tu bebé.
Estos son los motivos principales que me han impedido enviar mis libros a una editorial. No ha sido fácil superar el engaño y la desconfianza de dejar mis obras en manos de desconocidos que podrían defraudarme.
Un día, mientras navegaba por Internet, encontré una editorial que despertó mi curiosidad. Me hizo sentir algo especial. Leí detenidamente toda la información que ofrecían, investigué por aquí y por allá y, finalmente, me pareció que podría darles una oportunidad. Por fin sentí que había llegado el momento.
Contacté con ellos, e incluso les hice una visita, lo que aumentó mis buenas sensaciones. Ahora solo quedaba enviarles mi manuscrito y conocer su opinión al respecto.
Para publicar un libro bajo el sello de esta editorial, es necesario superar un filtro. Una evaluación literaria rigurosa y no publican todo lo que reciben.
Fue entonces cuando se completó nuestra confianza mutua. La evaluación literaria no solo ha sido positiva, sino que resultó ser bastante buena. Me siento muy feliz e ilusionada.
No es el primer libro que escribo, ni tampoco el segundo, pero, la sensación es la misma que la primera vez.
Soñar de nuevo es maravilloso. Y tengo muchos sueños por cumplir. Para empezar, espero que la historia que he escrito pueda ser disfrutada por muchos lectores y lectoras.
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