Siempre que acudo a un supermercado, cafetería o restaurante, y menciono que no puedo consumir ningún tipo de lácteo, algún empleado responde indicando que disponen de muchos productos sin lactosa.

Sin embargo, lactosa y lácteos son dos términos que representan cosas distintas. Así que, en ese momento, me veo en la necesidad de explicar las diferencias entre ambos. Lamentablemente, este malentendido está muy extendido en la sociedad, afectando a todo tipo de profesiones y niveles.

La lactosa es un tipo de azúcar presente en las leches de todos los mamíferos y en los productos derivados de la misma. Algunas personas tienen problemas para digerirla debido a la falta de lactasa, una enzima que ayuda a descomponer la lactosa, lo que se conoce como intolerancia a la lactosa.

Los lácteos incluyen cualquier producto alimentario derivado de la leche, como la propia leche, queso, yogur, mantequilla, batidos, etc. La lactosa, conocida como el azúcar de la leche, está presente en todos estos productos lácteos. El término “lácteo” se refiere al conjunto completo de alimentos derivados de la leche.

Por lo tanto, una persona con intolerancia a la lactosa puede consumir productos lácteos, siempre y cuando estos sean sin lactosa. En cambio, una persona con intolerancia a los lácteos, no puede consumir ningún alimento derivado de la leche, incluyendo la leche misma.

Quisiera destacar que, en España, desde diciembre de 2014, existe una normativa que obliga a identificar e informar acerca de 14 alérgenos. Estos deben destacarse claramente en los ingredientes de productos envasados, así como en los menús de comidas preparadas.

Además, es importante mencionar que no es suficiente declarar de forma genérica que los alimentos podrían contener estos 14 alérgenos; es necesario especificarlos claramente.

Los 14 alérgenos alimentarios

¿Sabes cuáles los estos 14 alérgenos alimentarios?

** Cereales que contengan gluten.
** Frutos de cáscara.
** Crustáceos y productos a base de crustáceos.
** Moluscos y productos a base de moluscos.
** Huevos y productos a base de huevos.
** Pescado y productos a base de pescado.
** Cacahuetes y productos a base de cacahuetes.
** Soja y productos a base de soja.
** Leche y sus derivados (incluido la lactosa).
** Granos de sésamo y productos a base de granos de sésamo.
** Apio y productos derivados.
** Mostaza y productos derivados.
** Altramuces y productos a base de altramuces.
** Dióxido de azufre y sulfitos.

Como puedes comprobar, la normativa menciona claramente la leche y sus derivados, y todos sabemos cuál es el símbolo que nos hace pensar en la leche (sí, una botella de leche). Aunque  en 2016 se añadió la lactosa como alérgeno en el programa de control de sustancias capaces de provocar intolerancias, el malentendido entre lactosa y lácteos se debe a que se está utilizando incorrectamente el símbolo de la leche y sus derivados para indicar específicamente la lactosa.

Más información sobre alergias alimentarias

Si quieres más información sobre la intolerancia a la lactosa, te invito a la lectura de este folleto publicado por el gobierno de España, que puedes descargar y compartir. Me parece bastante interesante y muy bien explicado.

Este cuadríptico informativo sobre alergias alimentarias del gobierno también es muy útil. Te recomiendo su lectura.

Durante la Semana Mundial de la Alergia, ayúdame a difundir las diferencias entre lactosa y lácteos. Te invito a compartir este artículo en tus redes sociales.

¿Sufres de algún tipo de alergia o intolerancia alimentaria? ¿Te has encontrado con confusiones al explicar lo que no puedes consumir? Me encantaría conocer tus experiencias. Gracias de antemano por compartirlas.