Hay un hada que los niños y niñas esperan con mucha ilusión. Cuando pierden un diente de leche, lo colocan bajo su almohada, y el hada de los dientes vendrá para dejarles algo de dinero como recompensa. El importe de estad recompensa varía en función de diversos factores, como, el país o la situación económica de la familia, entre otros.

Orígenes del hada de los dientes

La tradición del hada de los dientes es propia del norte de Europa, aunque en la antigüedad, no siempre fue así. Por ejemplo, en la Edad Media, en Inglaterra, se pedía a los niños/as que quemaran sus dientes para protegerse de las adversidades. Mientras tanto,  los vikingos pagaban por los dientes de leche, y los guerreros escandinavos los colgaban del cuello como amuletos.

Apariencia del hada de los dientes

El hada de los dientes no tiene un aspecto fijo, ya que puede variar según el país. La mayoría de las personas la imaginan como una mujer. Otros piensan que no tiene género, y una minoría cree puede ser un varón o una mujer.

Muchos la visualizan parecida a Campanita, con alas y una varita, pero existen numerosas interpretaciones. Algunos la imaginan como un ratón, un murciélago o incluso un osito, entre otros.

¿Hasta cuándo creen en el hada de los dientes?

Por lo general, los niños y niñas suelen dejar de creer en el hada de los dientes entre los de 5 y 7 años.

El Hada de los dientes en el mundo

Resulta sorprendente la variedad de creencias que existen en torno a esta tradición a lo largo del mundo, y al investigarlo me ha parecido interesante.

En algunas culturas iberoamericanas, el ser fantástico encargado de compensar a los niños y niñas que dejan sus dientes de leche bajo la almohada es el Ratoncito Pérez. Esta creencia casi universal en el mundo hispanohablante, comenzó en Madrid en 1894, precisamente con un libro. Fue Luis Coloma, quien escribió una historia sobre el ratoncito para el rey español Alfonso VIII, cuando este tenía 8 años.

En México, Chile y Perú, se le conoce como “el Ratón de los Dientes”, mientras que, en Argentina, Venezuela, Uruguay y Colombia, se le llama “El Ratón Pérez”. En Italia, recibe el nombre de: “il topolino dei denti” y en Francia, así como en la región Valona de Bélgica, se le conoce como “la petite souris”. En Cataluña  se habla de “los animetes” (pequeñas almas) y “els Angelets” (los angelitos).
En el País Vasco, el personaje que se encarga de los dientes de los niños y niñas se conoce como “Mari Teilatukoa (la María del Tejado).

En algunas culturas de la India, los niños y niñas entierran sus dientes cerca de los árboles, mientras que, en varios países de Asia, China, Japón, Corea del Sur y Vietnam, es habitual que, al perder un diente, sea arrojado al techo si procede de la mandíbula inferior y al suelo si proviene de la mandíbula superior. La idea es que, al hacerlo, los dientes nuevos crecerán rectos.

En Irak, Jordania y Egipto, se lanza el diente de leche al cielo, en dirección al sol o a Alá, una tradición originada en la época preislámica del siglo XIII.

Como puedes ver, las tradiciones varían de un país a otro, pero todas coinciden en destacar la importancia de los dientes de leche.

¿Y tú? ¿En quién creías durante tu infancia para entregar tus dientes de leche?