Cuando empecé a escribir, nunca imaginé que algún día llegaría a publicar mis libros. Por aquel entonces, cuando aún estaba en el colegio, ni siquiera se me pasaba por la cabeza que podría escribir una novela. Compartía mis historias con mis compañeras de clase; les gustaban tanto que siempre me pedían más. Sin embargo, apenas sabía expresarme correctamente, tenía faltas de ortografía y gramática… pero una imaginación desbordante.
Recuerdo que, cuando mi padre insistió en que tomara clases particulares para evitar las faltas de ortografía, mejorar mi expresión y ampliar mi vocabulario, me sentó fatal. Pero, ¿cómo podía imaginar que esa formación sería crucial para el resto de mi vida?
La imaginación, por sí sola, no lo es todo. Si quieres escribir y compartir tus historias creando libros, publicarlos exige estar a la altura en muchos aspectos. La formación es fundamental, no solo para tu carrera literaria, sino también para tu vida en general.
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