El dolor y el sufrimiento se experimentan en soledad. Puedes expresar lo que sientes, compartir tus emociones y extenderte en tu explicación; quizás alguien te apoye y te acompañe durante el proceso. Pero, por mucho que lo intenten, nadie puede sentirlo por ti. Es una carga que solo podemos afrontar de manera individual, una prueba profundamente personal.
Nos arrastra a un abismo del que creemos que no hay salida. Puede despertar en nosotros sentimientos negativos, como el egoísmo o la victimización. Porque intentar que otros sientan pena por nosotros no elimina el dolor, solo alimenta nuestro ego.
Sin embargo, precisamente cuando todo parece perdido y nos dejamos llevar, cuando lo admitimos y lo aceptamos desde lo más profundo de nuestro ser, entonces aparece una luz que nos ayuda a salir a flote y superarlo. Porque, en el fondo, todo pasa: los momentos felices y aquellos que no lo son tanto.
Incluso puede que, en algunas ocasiones, el dolor y el sufrimiento no se marchen del todo, pero el cambio en nuestra forma de afrontarlos hará que parezca que ya no existen.
La vida está hecha de experiencias: momentos que nos llenan de gozo y otros que nos desgastan por dentro. Si te obsesionas con lo negativo y te dejas atrapar en él, serás incapaz de disfrutar plenamente de los instantes maravillosos que la vida te ofrece. Pero si vives cada momento como si fuera el último y te concentras en el aquí y ahora, el pasado no te atormentará y el futuro será simplemente el presente.
Porque, aunque cueste admitirlo, el dolor y el sufrimiento también nos hacen más fuertes. Nos enseñan a valorar la vida e incluso a ser mejores personas.
Por lo tanto, la próxima vez que sientas dolor, que sufras o que te sientas mal, recuerda: el dolor también desaparecerá. Solo confía en que así será, deséalo con el corazón, no te aferres a él… y pronto se convertirá en tu pasado.
Qué gran consejo. Gracias por compartirlo. Me has ayudado a reflexionar y a ponerlo en práctica en este momento de mi vida.
Me alegra que te haya gustado esta profunda reflexión. Sé que son solo palabras; lo difícil es aplicarlas a la realidad, que es el siguiente paso. Pero estoy segura de que lo conseguirás. Si te ha servido, aunque solo sea un poquito, me alegras el corazón. Cuídate mucho y ánimo. El camino puede ser tedioso, pero también está lleno de alegrías y momentos felices. Gracias por tu comentario. Un abrazo.