La intolerancia alimentaria es una respuesta no inmunológica a ciertos alimentos y ocurre cuando el cuerpo tiene dificultades para digerir un alimento específico.

Algunas personas experimentan síntomas externos, mientras que otras no. Entre los síntomas comunes se incluyen: hinchazón, gases, sensación de plenitud (como si hubieras comido demasiado), diarrea, dolor abdominal, náuseas, vómitos y dolor de cabeza…  Sin embargo, no mostrar síntomas externos no significa que el organismo no esté sufriendo daños. De hecho, aunque una intolerancia alimentaria generalmente no es potencialmente mortal en el corto plazo, puede tener consecuencias graves a largo plazo para la salud. Por ejemplo, una persona que sea intolerante al gluten o celiaca y consuma gluten regularmente podría, eventualmente, desarrollar problemas de salud graves, como cáncer.

Ahora bien, algunas personas con otras enfermedades o desórdenes asociados pueden desarrollar reacciones más peligrosas e inminentes.

En contraste, la alergia alimentaria es una respuesta inmunológica anormal a un alimento o a otro alérgeno, como el marisco, los cacahuetes, el polvo, el polen o el pelo de las mascotas. En estos casos, el sistema inmunitario identifica erróneamente un componente del alimento como una amenaza y puede reaccionar de forma severa y rápida, a veces en cuestión de segundos, minutos u horas.

Es habitual que los síntomas de las alergias alimentarias aparezcan rápidamente y pueden variar de leves a graves, incluyendo:

** Reacciones en la piel: urticaria (ronchas que pican mucho), erupción en la piel (eczema), picazón o inflamación en la piel.
** Síntomas gastrointestinales: dolor abdominal, diarrea, náuseas o vómitos.
** Síntomas respiratorios: congestión nasal, estornudos, picazón o hinchazón en la garganta, tos.
** Síntomas orales: picazón o hinchazón en la lengua, los labios o la boca, sensación de hormigueo en la boca.

Los síntomas graves, como la anafilaxia constituyen una reacción alérgica severa y potencialmente mortal. Estos pueden incluir:

** Dificultades respiratorias: opresión en el pecho, dificultad para respirar, sibilancias, tos persistente.

** Problemas cardiovasculares: caída importante de la tensión arterial, mareos o desmayos, pulso rápido o débil.

** Reacciones cutáneas extensas: urticaria en todo el cuerpo, enrojecimiento o palidez.

** Síntomas gastrointestinales severos: dolor abdominal intenso y vómitos repetidos.

** Otros síntomas: sensación de muerte inminente o pérdida de conocimiento.

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